¿Y el dinero del servicio médico en Coahuila?

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Por: Diputado Juan Antonio García Villa

El Servicio Médico a los Trabajadores de la Educación de Coahuila (SerMedTE) “organismo público descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propios”, según dispone el art. 2o. de la ley que lo creó, expedida por el Congreso local, es contablemente un organismo descapitalizado, que no debería estarlo. Se citan a continuación algunos datos que así lo señalan, cuya fuente es su propia Cuenta Pública (CP) del ejercicio 2017, la del año anterior.

La explicación parece algo muy complicado, pero no lo es. Al finalizar el año 2016 el activo circulante de ese organismo, sometido como se sabe al férreo control de los líderes de la Sección 38 del SNTE, ascendía a 830.7 millones de pesos. Un año después, al 31 de diciembre de 2017, el monto de su activo circulante se redujo a sólo 145.6 millones. Es decir, tuvo una caída del orden de 685 millones de un año para el otro.

¿A qué obedeció esa caída tan significativa en sus cuentas de activo más líquidas? De acuerdo a los datos contenidos en el “Informa de Situación Financiera” incluido en su CP, se debió a la disminución que de 2016 a 2017 registró el rubro denominado “derechos a recibir en efectivo o equivalentes”. Estos derechos no son otra cosa que las aportaciones y contribuciones que le corresponden al SerMedTE para la prestación del servicio médico encomendado. En el primero de los años mencionados tales derechos ascendieron a 724.1 millones de pesos y en el siguiente fueron de sólo 101.0 millones.

En contrapartida, en el mismo período su activo NO circulante en el citado y eufemístico concepto de “derechos a recibir efectivo o equivalentes” registró un aumento que fue de cero pesos en 2016 a 837.4 millones de pesos en 2017. Es decir, en lugar de que el SerMedTE recibiera dinero en efectivo sólo le hicieron ofrecimientos de pago a “largo plazo”. Así de sencillo.

Confirma lo anterior lo que en su informe sobre la CP señala el auditor independiente Carrales Cervantes y Cía. S.C., que dice: “En el ejercicio 2017 se tiene un capital de trabajo negativo de -147.5 millones, que se determina como sigue: por pasivos circulantes de 293.1 millones y un total de activos circulantes de sólo 145.6 millones”, que es la cifra arriba mencionada. Resulta pues obvio que el SerMedTE no recibió dinero en efectivo para financiar su operación, sino sólo promesas de pago.

En otras palabras, no se requiere ser muy ducho en cuestiones financieras o contables para interpretar que su capital de trabajo negativo es lo que obliga al SerMedTE a prestar, como lo está haciendo, un pésimo servicio a sus derechohabientes y los beneficiarios de éstos.

¿Quién o quiénes le deben al SerMedTE cantidades tan estratosféricas y además a largo plazo? La misma CP despeja la incógnita al informar que el SerMedTE tiene cuentas por cobrar a largo plazo, según se observa en el cuadro “Ingresos por Recuperar” por concepto de “Aportaciones de Instituciones”, por la cantidad de 837.4 millones de pesos, cifra que notará el lector es exactamente la misma del rubro “derechos a recibir en efectivo o equivalentes”. De esos 837.4 millones por recuperar a “largo plazo”, 699.5 millones se los debe la Dirección de Pensiones, la famosa Dipetre, y los otros 137.9 millones la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).

Y ya que se hace referencia a la UA de C, procede señalar que conforme al art. 33 de la ley del SerMedTE el síndico de este organismo, encargado de “la vigilancia de la gestión realizada por el consejo de administración” del mismo, es nada menos que el rector de la UA de C. Y da la casualidad de que el rector de la UA de C en el año 2017 era nada menos que el actual titular de la Secretaria de Finanzas del estado, por lo que será muy interesante conocer cómo responderá a los cuestionamientos que sobre este asunto seguramente le hará la Auditoría Superior del Estado al revisar la CP de 2017. Ya veremos.

Para completar el análisis y el lector tenga una mejor idea de la dimensión que alcanza ese adeudo a largo plazo superior a los 800 millones de pesos, que principalmente tiene la Dirección de Pensiones con el SerMedTE, van las cifras correspondientes a los egresos de éste durante 2017, que fueron como sigue: Por servicios personales 294.2 millones de pesos, por materiales y suministros 187.9, por servicios generales 144.6 y otros gastos por 39.8 millones. En total 666.5 millones de pesos.

Lo anterior significa que sólo la Dirección de Pensiones adeuda “a largo plazo” al SerMedTE una cantidad superior a lo que es el presupuesto anual de éste.

Una primera hipótesis de lo que originó que el SerMedTE tenga un capital negativo de trabajo es que la Dirección de Pensiones echó mano de los recursos de aquél. La razón es obvia: como ambos organismos son controlados por la Sección 38 del SNTE, seguramente sus cabecillas consideraron como más manejable desatender el servicio médico a los maestros que dejar de pagar a los pensionados. La cuestión ahora será saber por qué anda mal la Dipetre.

En algún siguiente artículo analizaré la iniciativa popular de nueva ley del SerMedTE, presentada al Congreso local por un importante grupo de maestros, iniciativa que ahora -se supone, aunque considero que los priistas y sus aliados arrastrarán los pies lo más que puedan- se encuentra en proceso de dictaminación. Y expondré mi opinión acerca de si esta eventual nueva ley resolverá, o no, el problema del pésimo servicio médico a los maestros.

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