La Secretaría de Educación Pública y la Secretaría de Salud no han logrado modificar los hábitos alimentarios de los niños al interior de los planteles de educación básica ya que sólo se venden en ellos un 7% de las frutas y verduras que se estimó deberían ser comercializados en preescolar, primaria y secundaria.

Al mismo tiempo, la reformulación de los alimentos y bebidas altamente procesados que entran en la segunda etapa de los Lineamientos está exponiendo a los niños y las niñas a nuevos riesgos en salud, así como manteniendo otros asociados al uso intensivo de aditivos artificiales.

Algunas organizaciones sociales reconoce la importancia de la reducción del contenido de azúcar, grasas y sal en los productos, pero critica fuertemente la permanencia en las escuelas de alimentos que no son recomendables, con edulcorantes , colorantes y saborizantes artificiales, y que desplazan el consumo de alimentos naturales, se supone que está prohibida su venta, sin embargo es claro que a los encargados de las escuelas se han olvidado de que los niños coman sanamente.

Foto cortesía

 

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