Ya le leyeron la cartilla a Alfonso Cepeda Salas, actual secretario general del SNTE. Se sabe que gente de alto nivel de la oficina de Gobernación ya le hizo saber que su permanencia en la cabeza del Comité Ejecutivo Nacional resulta insostenible y su presencia no contribuye a la anhelada democratización del sindicato magisterial.

La ratificación del acuerdo 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por los senadores mexicanos, es una premonición de que el presidente de México va en serio en lo referente de la democratización en los sindicatos mexicanos.

Durante años, el PRI y el PAN, especialmente el tricolor, se mantuvo en el poder durante 90 años gracias al corporativismo, del cual se desprendía el voto clientelar. No por algo el actual presidente tuvo que luchar, tres veces, para por alcanzar la silla presidencial.

Hoy, si Alfonso Cepeda Salas quiere legitimarse, tendría que pasar por una elección libre y democrática. Sin embargo, el ex duque de las finanzas del SNTE sabe que va cuesta arriba.

Su supeditada sumisión al Gobierno Federal anterior y su parca defensa contra la Reforma Educativa, además de haberle jugado las contras a Morena, lo deja muy mal parado. Y eso sin contar que enfrente tendría un contrincante de mucho peso político y con un sutil perfume de mujer. Hoy, el amigo del malogrado Juan Díaz de la Torre tiene las horas contadas.

Con información de Libertad Bajo Palabra y foto cortesía

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