Un SNTE al vacío

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Por: Raymundo Adame, Educación en Movimiento

El nerviosismo invade al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), pues no las trae nada seguro después del pésimo y traicionero papel que desarrollaron en estos seis años, donde tuvieron una actitud de postración ante el régimen peñista y en particular con Aurelio el “sargento” Nuño, quien les dotó de recursos al por mayor para propagar la mal llamada Reforma Educativa y permitir la violación de los derechos laborales, ya ganados, de los trabajadores de la educación.

Ante la embestida de desacreditación contra la actual dirigencia sindical, comandada por Alfonso Cepeda Salas, que se respira en el ámbito educativo, Cepeda hace como que no entiende o no escucha los llamados del Presidente Andrés Manuel López Obrador, para que se convoque a elecciones de manera directa, secreta y con voto libre de los maestros para decidir como estará integrada la dirigencia que viene.

Ante el nerviosismo creciente, en las filas senteistas ven enemigos en todas partes, a tal grado que ante la mínima sospecha de relación o nexo de algún miembro de la estructura, que creen controlar con los llamados Maestros por México, identificados con la líder magisterial Elba Esther Gordillo Morales, en lo inmediato les cortan todos los recursos, los aislan e incluso les impiden hacer uso de lo que por derecho les corresponde.

Sin duda es el caso de Gustavo Vera Franco, al frente de la Sección 10, donde la esquizofrenia lo hace ver enemigos en todas partes a raíz de la descomposición que sufre ese Comité, donde Vera abanderó la corrupción y abandonó la gestion docente e incluso contrario al deber ser sindical, le dio la espalda a los maestros y en múltiples casos, donde pedía a las autoridades que sancionaran o bloquearan a determinado trabajador, así es conocido su modus operandi

Del mismo modo la dirigencia nacional, al ver que no le salen las cuentas empiezan a suspender o retrasar los pagos de los trabajadores, en el afán de seguir realizando inserciones pagadas en los periódicos que publiquen sus boletines de prensa donde se vanaglorian de lo que no hacen, pues si hay un aumento cuantioso será por el compromiso de AMLO con los maestros, pues si es por Cepeda, aceptó un 3.35 para los politécnicos.

Es evidente que el tiempo se acorta y Cepeda se aferra a una legalidad que no es tal, pues la sustenta de actos ilegales, producto de un Congreso de origen ilegal, pues aún no concluía la Gestión de Elba Esther Gordillo, ni ella había renunciado y más aún, meses después saldría absuelta sin que el Estado le hubiera comprobado culpabilidad en delito alguno y más aún con el derecho a ocupar la posición que tenía y el resarcimiento de todos los daños generados por el atropello peñista en su persona y bienes.

El tiempo se acerca y conforme sea menor el tiempo y se den los primeros pasos hacia la elección, la descomposicion crecerá. La caída de Alfonso Cepeda es cuestión de tiempo y su sueño de continuar hasta los seis años no tiene sustento legal y mucho menos político.

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