La traición que sufrieron los miles y miles de trabajadores de la educación en los pasados seis años fue fatal, los docentes perdieron sus derechos laborales ganados en los últimos 50 años, el gobierno de Peña Nieto orquestó una mal llamada reforma educativa que ya fue abrogada, pero los daños a los maestros fueron terribles, por lo cual han dado su veredicto: ¡Vamos a elegir a dirigentes que no se vendan! ¡A dirigentes que no estén al servicio del gobierno!

Mientras los docentes luchaban en las calles para no perder sus trabajos, mientras muchas escuelas son de lámina y cartón, sin servicios básicos, la Secretaría de Educación Público encabezada en ese tiempo por Aurelio Nuño entregaba mil 750 millones de pesos al SNTE para difundir las bondades de la mal llamada reforma educativa.

En pocas palabras dar publicidad a los medios de información para legitimar la mal llamada reforma educativa y que la sociedad creyera que sería algo bueno y catalogando a los maestros de “fojos”.

El dinero fue entregado a distintos medios, quienes orquestaron una estrategia en medios de comunicación, redes sociales y en las propias aulas para difundir las “virtudes” de una reforma que era netamente laboral, quitando los derechos laborales a los trabajadores.

Esos mil 750 millones de pesos pudieron utilizarse en remozar escuelas, en llevar energía eléctrica a los lugares más apartados, en dar desayunos escolares, en comprar zapatos y uniformes, pero la orden era difundir al reforma educativa, tratar de legitimarla.

Los docentes padecieron y por eso hoy esperan un cambio de fondo en el SNTE, están en contra del dirigente Alfonso Cepeda, por lo cual exigen elecciones en el sindicato con voto libre, secreto y universal, nunca más quieren que se repita la historia de traiciones que han vivido los últimos seis años.

Con información de MxM Nacional y foto cortesía

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