A casi un mes de cumplirse un año de las elecciones del 1 de julio de 2018, el rostro de los maestros cesados por la mal llamada reforma educativa empieza desfigurarse, la ilusión de que con un nuevo Presidente las cosas cambiarían se empieza a evaporar, pues no han sido reinstalados en su cargo y sigue padeciendo por la falta de salarios.

“Confiamos en nuestro Presidente, sabemos que nos regresará nuestros empleos”, dice Marcela Zazueta, maestra cesada en Sonora.

Sin embargo, el optimismo de la docente contrasta con el de otros maestros que no ven para cuando termine la burocracia de ser reinstalados, “la verdad existe un gran desencanto, las cosas van muy lentas, pareciera como que al gobierno federal no le corre prisa, todo es muy despacio y los que fuimos cesados necesitamos nuestros trabajos ya y nuestros salarios”, dijo Marco Sánchez, docente de San Luis.

Lo cierto es que la revisión caso por caso de cada maestro para su reinstalación ha sido muy lenta por parte de la Secretaría de Educación Pública (SEP), pareciera que no les corre prima, pero hay muchos docentes que están a punto de ser embargados por estar atrasados en el pago de sus casas, otros por las tarjetas de crédito y otros por adeudos en casas comerciales, urge que se agilicen las decisiones para que vuelvan a las aulas y reciban sus salarios.

Con información de MxM Nacional

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