En la reforma laboral aprobada con el actual gobierno federal se reafirma el compromiso con la democratización sindical, ya que los sindicatos podrán perder registro por extorsión a sus afiliados.

La reforma laboral en tiempos del Presidente Andrés Manuel López Obrador establece que el registro del sindicato podrá cancelarse en caso de que éstos no cumplan su objetivo, sobre todo, cuando sus dirigentes incurran en actos de extorsión contra los patrones o de sus agremiados.

También las nuevas leyes establecen que el periodo de duración de las directivas no podrá ser indefinido o de una temporalidad que obstaculice la participación democrática de los afiliados y que éstas deberán rendir cuenta completa y detallada de la administración de su patrimonio.

En otras palabras, tendrán que entregar cuentas claras de las cuotas sindicales, por lo que los dirigentes de los sindicatos ya no serán “todopoderos”, sino que van a estar bajo el escrutinio de los trabajadores y como cualquier empleado sino rinde buenas cuentas será cambiado, porque es un empleado más administrando el patrimonio de los integrantes de los sindicatos.

Durante años los sindicatos y sus líderes estuvieron al servicio del Presidente en turno, las agrupaciones sindicales servían a los políticos en el poder, pero con la llegada de López Obrador a la presidencia el Ejecutivo federal inmediatamente buscó acabar con el corporativismo, a través una nueva Ley Laboral, misma que ha sido aprobada y que, como espada de dos filos, está lista para ser usada.

Con información de Libertad Bajo Palabra

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