Por: Hazael Ruiz Ortega, colaborador de El Sol de México

Terminan las vacaciones del verano, es el punto de inicio del ciclo escolar 2019 – 2020. Una nueva oportunidad de avanzar a niveles educativos que permita la transformación del tejido social, en este contexto, bien vale la expresión: “Transformando la educación, se apuntala, transformar a las personas”. De las prioridades del gobierno en 2020, al leer la lista…presente el sector de educación.

Es aceptado por el colectivo que la educación en la casa y en la escuela se desarrolla integralmente el saber, el saber hacer y el saber ser. La significativa tríada de conocimientos, habilidades y actitudes permite acotar las desigualdades sociales y la violencia. También, fortalecer la reflexión, solución de los problemas y toma decisiones en tiempo y forma. Entre otras metas, lograr una competitividad personal y de grupo para la vida que estimule la paz, el crecimiento y trascienda fronteras.

De la desigualdad del tejido social ¿debemos aceptar como individuos, sociedad y Estado los obstáculos que significan su existencia y que afecta profundamente desde el inicio del “juego de la vida”? Por supuesto que no, debemos acotar las desigualdades creando las oportunidades de acceso a la educación, al bienestar, a la equidad y a la justicia, entre otros temas.

Otro factor, además de la desigualdad, corresponde a las acciones enfocadas a reducir la violencia que daña el tejido social. De la interrogante ¿quiénes son los más vulnerables ante la violencia? Las estadísticas señalan a las etapas de la niñez, adolescencia y juventud, sensibilizarlos para la protección de sus datos personales. Abonemos para que los factores de riesgo del tejido social disminuyan, el compromiso de educar es de todos.

Las Autoridades Educativas, Docentes, Administrativos, Alumnos, Padres de familia y demás recursos, tienen un horizonte de maximizar la sinergia y crecimiento donde “todos ganen” en beneficio del bien común: las niñas, niños, adolescentes, jóvenes y en añadidura la sociedad. Una de las formalidades, la insistencia que los alumnos deben tratar con respeto a sus maestros y compañeros, los maestros de forma igual a sus alumnos.

En educación básica viviremos un nuevo calendario escolar de 190 días efectivos de clases (antes, dos agendas, de 200 y de 185 días), los Consejos Técnicos Escolares con una nueva modalidad, materiales actualizados, protocolos y nueva mirada de los recursos que participan.

El proyecto educativo de la niñez también es un asunto de familia, fomentemos las historias inspiradoras. En un lugar de la aldea global: Un niño con trastorno del espectro del autismo (TEA) y sus padres, miembros de la familia, maestros y compañeros de escuela lo apoyaron a construir la réplica más grande del “Titanic” (mide ocho metros de largo y 1,5 metros de alto) con 65,000 ladrillos de un juego conocido. El niño explica que le ha ayudado mucho en su autoestima, la confianza le permite dar entrevistas, ya se puede comunicar con los demás. Una evidencia, de cuando los sueños no se quedan en sueños y se transforman a una realidad deseada y esperada.

Fortalezcamos que el ciclo escolar 2019 – 2020, sea el inicio de oportunidades, para que los menores de edad y jóvenes jamás duden de sí mismo y de su futuro, que formen su confianza, su capacidad de amar, asumir compromisos, vivir sin violencia, de construir su resiliencia, empatía y corresponsabilidad. Tener presente: “cuando tengas momentos difíciles, recuerda que los diamantes se forman bajo presión”.

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