Los dos pilares de la reforma educativa son la equidad, para compensar las diferencias que prevalecen en el país; y construir un sistema que brinde enseñanza de alta calidad, afirmó el secretario de Educación, Esteban Moctezuma Barragán.

El responsable de la educación en el país destacó que se impulsa la transformación del modelo educativo a través de la Nueva Escuela Mexicana, estrategia que se diseña con la aportación de los diferentes participantes en el sector educativo.

Se desarrollará un modelo flexible para ajustarlo de acuerdo con la realidad imperante, indicó.

De acuerdo con la reforma educativa, publicada el 15 de mayo, las leyes secundarias deberán ser aprobadas antes del 12 de septiembre. Ahora se trabaja en la integración de los proyectos con distintas organizaciones y se prevé enviar la propuesta al Congreso en los próximos días, a fin de que los legisladores tengan tiempo para analizarlas y aprobarlas en el periodo establecido.

—¿Cómo se explica la iniciativa?

—La Nueva Escuela Mexicana tiene que ver con la equidad y tiene que ver con la excelencia. Nace de un diálogo entre maestros, padres de familia, expertos, sociedad civil organizada, sindicatos y autoridades educativas, para revisar qué estamos haciendo en materia educativa.

El resultado fue la propuesta de reforma constitucional que presentó el presidente Andrés Manuel López Obrador en diciembre y se aprobó en mayo.

Los pilares de la propuesta son equidad y excelencia. Queremos un sistema educativo nacional que le dé una buena educación a los mexicanos, porque hoy la educación más pobre se le da a los más pobres.

Tenemos que brindar una educación que logre el mayor aprendizaje de niñas y niños, de acuerdo con sus circunstancias.

En un país tan heterogéneo como México no puede haber una educación homogénea. Va a haber una base de educación nacional pero también va a haber contribuciones regionales.

—¿Cómo fue el diseño de esta política pública?

—La Nueva Escuela Mexicana es una construcción colectiva, donde quienes más tienen que decir son las maestras y los maestros. Por eso, se ha dado este esfuerzo de diálogo permanente.

Cuando uno hace una reforma y se vuelve muy rígida, ya no permite uno que se meta con su reforma, mientras que cuando se construye un acuerdo, es flexible: en el momento en que cambien las circunstancias debe cambiar el punto de vista y muchas cosas.

—En el mensaje de inicio de cursos, expuso las ideas de cambio y apertura. ¿Cómo deben entenderse esos conceptos?

—Están relacionados. Yo les decía a los maestros algo que le atribuyen a Einstein: la mente y los paracaídas se parecen mucho, sólo funciona cuando están abiertos.

Hay que tener una mente abierta, precisamente para abordar el tema educativo.

—¿Cuál es el horizonte de la reforma educativa y la Nueva Escuela Mexicana?

—El horizonte es tener planes y programas que generen la capacidad de introducir contenidos conforme avanza la ciencia y la tecnología y los saberes.

Por primera vez en la historia de México, todos los libros de texto gratuitos están ya en formato digital se pueden consultar ya en la red y el presidente ayer nos estaba diciendo que en dos años vamos a tener conectadas a todas las escuelas de México.

Así, además de los libros de texto, cada materia estará sustentada en diversos sitios que complementan la información.

El conocimiento o los saberes no se van a limitar al libro, sino que habrá un potencial inmenso dependiendo el interés de cada alumno.

—Con la reforma educativa, se puso en la Constitución que los maestros son agentes de cambio. ¿Cómo será la relación del gobierno con los maestros?

—Yo he tenido participaciones regulares con todos los consejos técnicos escolares, muchos a través de mensajes en video, y hemos recogido los comentarios que nos envían a la SEP y se dan cuenta de cuál es la política educativa que se busca seguir; no tienen por qué tener filtros e interpretaciones que podrían surgir a lo largo de la cadena de mando en la secretaria. Queremos una relación muy cercana. Que no sientan que —como en el pasado— las decisiones se toman verticalmente y autoritariamente, sin consulta, sino que se construyen de manera colegiada.

—¿Qué es lo que más piden los maestros?

Material didáctico. Ésa es su mayor demanda. Eso nos habla de la vocación auténtica que tienen los maestras y maestros de enseñar.

—¿Por qué es importante involucrar a la comunidad, a los padres, en la enseñanza?

—Por varias razones. Estamos iniciando un cambio muy importante hacia lo que llamamos educación integral. Se había dado un énfasis exagerado a ciertas materias y parecía que la escuela estaba dedicada, exclusivamente, a apoyar a esos niños con esos conocimientos, que son muy importantes, pero son parciales, y estaban erradicados de la escuela el arte, la música, la filosofía, la cultura de paz, el civismo, la ética, la moral, muchísimas cosas que necesitamos que nuestras niñas y niños tengan en su formación.

El concepto es darles una educación integral, científica y técnicamente sólida y humanista, así como fortalecer la capacidad formativa de la escuela y exigir a las familias que participen en la educación de sus hijos.

—¿Fue buena idea la integración colectiva de los proyectos que mandarán al Congreso?

—Es una política estupenda, de trabajo, para crear la Nueva Escuela Mexicana; llevamos más de 100 reuniones y el documento de trabajo después de toda esta participación es mejor; las leyes secundarias realmente van a ser un impulso para la educación pública mexicana. Y si en algo les falta o en algo les sobra, pues también estaremos permanentemente puliéndolas.

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