Salario y pensión; la justicia social pendiente

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Por: Ricardo Aguilar Gordillo, coordinador regional de MXM y miembro del Comité Nacional

Una de las implicaciones directas de la Justicia Social se encuentra estrechamente relacionada con su propia naturaleza y definición: dar a cada quien lo que corresponde.
Entonces, cuando nos referimos a un Estado de Derecho con Justicia Social, hablamos de un régimen en donde el trabajador cuenta con un salario justo, y a partir de este, se permite construir para sí un futuro justo en el ámbito de su ingreso y de su economía.
El tema no es casual, pues justamente hace unos días abordábamos el tema de la necesaria reconversión del sindicalismo en México; y uno de sus pilares fundamentales tiene que ver con un salario justo y un retiro digno y sustentable en el momento en que está naciendo la Industria 4.0, la de la automatización y las telecomunicaciones como insumos fundamentales, y vemos una nueva transformación de la vida laboral por doquier.
Ya abordaremos en su momento el tema del futuro inmediato del trabajo, asunto que ocupa y preocupa también a los Organismos Internacionales; pero hoy quisiera reflexionar con Ustedes sobre el tema fundamental de la realidad del Salario y las Pensiones.
Antes de la creación de las Afores, regía un sistema solidario en donde el ahorro de los trabajadores iba a un único fondo colectivo y, de ahí, se tomaba el dinero para los que se iban pensionando.
En ese modelo, llamado de “beneficio definido”, la pensión dependía de dos factores: del número de semanas trabajadas y cotizadas, y del salario reportado por el trabajador antes de cumplir 65 años. Lo que rige ahora es la contribución personalizada; es decir, que la pensión depende sólo de las semanas cotizadas y del monto de recursos que cada trabajador haya ahorrado en su Afore al momento de cumplir 65 años.
El cambio en el régimen de pensiones no fue exclusivo de México; más de 35 países en todo el mundo tuvieron que efectuar ese tipo de ajustes durante la última década del siglo XX, debido a la alta presión del pasivo sobre sus finanzas públicas. Mayor cobertura en la seguridad social llevó a prolongar el promedio de vida de la población, y ello trajo consigo un número mayor de pensionistas, con una vida de retiro cada vez más larga.
En 2022, las Afores cumplirán 25 años, pero, antes que esto sea una ocasión para celebrar, es un motivo para preocuparse. Ese año, iniciarán sus trámites de retiro los primeros pensionados bajo el régimen de cuentas individualizadas, pero la mayoría de ellos no alcanzará a obtener una pensión.
Afortunadamente no es el caso para muchos de los trabajadores de la educación, pero lo que si representará un duro golpe es la tasa de reemplazo que se obtendrá al momento de la jubilación. Para ponerlo en contexto: un Maestro que hoy cuenta con un salario base de 12 mil pesos netos, tendrá una tasa de reemplazo cercana el 29.5%; es decir: 3,540 pesos.
Desde una perspectiva de futuro, quienes hoy tienen entre 25 o 35 años serán adultos mayores en 2050, y para entonces habrá 13 mexicanos en edad de recibir una pensión por cada 10 jóvenes laboralmente activos. O dicho de otra manera, por cada pensionado, habrá sólo tres trabajadores activos.
Aunque el escenario parece lejano, hay que advertir de forma responsable que este es el momento de comenzar a aplicar soluciones evitando que a la postre, el problema sea más difícil y costoso.
Justamente en ese sentido es que propusimos la eliminación de las UMAS y los topes de pensión, y en paralelo la instrumentación de acciones que contribuyeran a la mejora del ingreso del jubilado, como horas de trabajo remuneradas para jubilados participantes en programas de extensión educativa. Lo primero, ya lo logramos; y seguiremos presionando para ver cristalizado lo segundo.
Por ello, es fundamental que reinventemos nuestro Sindicato, pues requerimos de esfuerzos e instrumentos adicionales que nos permitan corregir la tendencia actual de precarización del empleo y todavía más, de nuestro retiro. Debemos comenzar a transformar el ahora; con ideas frescas y renovadas y con acciones audaces y contundentes. Retomemos bien el rumbo de nuestro presente para garantizar nuestro futuro.

Foto cortesía Facebook Ricardo Aguilar

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