Por: Mtro. Ricardo Aguilar Gordillo, coordinador regional de Maestros por México

Segunda Parte

Desde 2017, la Organización Internacional del Trabajo (OIT), emprendió una iniciativa para investigar y debatir sobre el Futuro del Trabajo a nivel mundial. Además de sus conferencias anuales, la OIT ha realizado múltiples foros; y en 2019, emitió un informe que llama la atención por sus propuestas e implicaciones. Quisiera comentarlo dada su importancia para los que somos trabajadores:

El Informe señala que para garantizar un trabajo digno, decente, en el futuro se requerirá elaborar y ejecutar un programa centrado en las personas, de tal manera que todos los ciudadanos cuenten con protección social desde su nacimiento hasta la vejez; así como lograr que el derecho al aprendizaje permanente, a lo largo de toda la vida, sea una realidad.

Plantea, este informe, además, una ambiciosa agenda de responsabilidad social e institucional (de Estado suponemos) frente a la tecnología y sus avances en materia de automatización y desplazamiento de la fuerza laboral, así como un compromiso de cooperación internacional para implementar políticas públicas que pongan en el centro del debate tres aspectos: las personas, la protección social y el desarrollo social.

Tres ejes centrales sostienen su propuesta: 1) Aumentar la inversión en el desarrollo de las capacidades de las personas; 2) en las instituciones del trabajo, y 3) en el trabajo decente y sostenible. Y a partir de ellas se desprenden las siguientes diez recomendaciones:
RECOMENDACIONES DE LA OIT
sobre el futuro del trabajo
1. Derecho a un aprendizaje a lo largo de la vida que permita a las personas adquirir competencias, perfeccionarlas y “reciclarse” profesionalmente. Se trata pues, de diseñar una ruta permanente que englobe el aprendizaje formal e informal desde la primera infancia y la educación básica hasta la edad adulta.
2. Incrementar las inversiones en las instituciones, las políticas y las estrategias que presten apoyo a las personas a lo largo de las transiciones que implica el futuro del trabajo. Consiste en ayudar a todos los trabajadores a incorporarse a las dinámica cambiantes del mercado laboral y que, además, afrontarán a lo largo de su vida, incluyendo, por tanto, a jóvenes, adultos y adultos mayores.
3. Aplicar un programa transformador y medible para la igualdad de género.
4. Proporcionar protección social universal desde el nacimiento hasta la vejez, principalmente para personas en situación de vulnerabilidad, complementando lo anterior con regímenes contributivos de seguridad social.
5. Establecer una Garantía Laboral Universal. Todos los trabajadores, con independencia de su acuerdo contractual o situación laboral, deberán disfrutar de derechos fundamentales del trabajo: salario adecuado, límites en el horario laboral y protección en relación con la seguridad social.
6. Ampliar la soberanía sobre el tiempo. Es decir, encaminar todo esfuerzo para mejorar el uso del tiempo además de medidas para incrementar la productividad mediante un mínimo de horas globales mensuales de trabajo garantizadas.
7. Garantizar la representación colectiva de los trabajadores y los empleadores a través del diálogo. En otros términos: procurar que todos los trabajadores disfruten del reconocimiento de su libertad sindical y su derecho de negociación colectiva, con el Estado como garante de los mismos.
8. Encauzar y administrar la tecnología en favor de un trabajo de calidad.
9. Incentivar inversiones en áreas clave de las cadenas productivas en favor de empleos sostenible.
10. Rediseñar mecanismos de inversión y seguimiento en nuevos nichos comerciales capaces de generar nuevas fuentes de empleo, acorde con los mercados globales del siglo XXI.

Recomendaciones de gran importancia ante la nueva dinámica laboral global y que requerirán, para concretarse, de una unión solidaria de los trabajadores basada en un diálogo abierto y constante entre los trabajadores y liderazgos sindicales, de tal manera que se afronte el porvenir del trabajo como una empresa colectiva, fraterna y solidaria, es decir en un nuevo y renovado sindicalismo.

Si desde hoy no identificamos estos nuevos retos y oportunidades, pero sobre todo, si no trabajamos en unidad para el futuro, difícilmente lograremos encontrar un camino hacia el bienestar, tal y como lo propone la OIT. ¡El futuro del trabajo comienza hoy, con unidad y sentido de responsabilidad global en nuestro esfuerzo colectivo, así triunfaremos!

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