Con empujones y golpes entre las dos partes, con los intregrantes del Comité Ejecutivo Seccional ingresando por la fuerza por una cochera y sin que el secretario general de la Sección 42 del SNTE hiciera acto de presencia -tal y como era la única exigencia de los inconformes- concluyó el conflicto, intenso por momentos, suscitado el pasado miércoles después de que un grupo de maestros jubilados y pensionados tomaran todos los accesos a las oficinas centrales de la 42 en la Deza y Ulloa, exigiendo la presencia de Ever Avitia Estrada para que – después de casi tres años- les diera explicaciones sobre cuestiones como la supuesta aplicación irregular de los incrementos a prestaciones por parte de Gobierno del Estado -cuya corrección denuncian el sindicato no luchó-, la según la CEDH ilegal retención de cuotas a maestros jubilados, y el deterioro del servicio en Pensiones Civiles del Estado.
Con cadenas, candados y lonas con lemas como: “Exigimos respuesta inmediata a nuestras demandas”, un grupo de maestros jubilados y pensionados del subsistema estatal se apostaron desde las 07:30 horas de la mañana a las puertas de las cuatro puertas de acceso al edificio de las oficinas centrales de la Sección 42 para exigir que, de una vez por todas, Ever Avitia les diera la cara y atendiera diversas solicitudes de información a las que dieron acceso al Comité Ejecutivo, como la que ya en enero de 2017 ingresaron referente a una supuesta incorrecta aplicación de los incrementos de las aplicaciones, que, aseguraron, Ever no les ha explicado, y que desde 2015 a la fecha ascenderían a 630 millones de pesos perdidos.
Tras la toma del edificio, a las puertas del edificio sindical empezaron a juntarse secretarias y trabajadoras que laboran en las oficinas, así como un importante número de integrantes del Comité Ejecutivo Seccional, encabezados por el titular de Finanzas, Guillermo Ontiveros, y el secretario técnico, Gabriel Faudoa, quienes en diversas ocasiones intentaron sin éxito hacer que los inconformes desistieran de su actitud y liberaran las instalaciones, alegando que había trámites como los de jubilaciones y préstamos que no podían detenerse.
De hecho, uno de los momentos de mayor tensión en la fase inicial de la acción de protesta tuvo lugar cuando miembros del Comité procedieron a abrir las puertas del SIMAP en un cuarto contiguo, momento en el que se dieron empujones y enfrentamientos frontales como por ejemplo el registrado entre el titular de Promociones Económicas, Ricardo García Chávez, y el ex integrante del Comité, el profesor Braulio Arturo Solís. Igual resultado tuvo el intento de abrir otra puerta situada enfrente, y los ánimos fueron caldeándose entre las partes.
Por si faltaba algo, los ánimos se terminaron de prender después de que desde el Comité solicitaran la presencia de la Policía Municipal, personándose varias patrullas, y un agente se dio a la tarea de conocer las dos partes, asegurando que su única preocupación era garantizar la seguridad de posibles personas que hubiera en el interior, como así era, si bien los inconformes aseguraron que al momento de la toma se cercioraron de que no hubiera nadie dentro y que quienes ingresaron lo hicieron posteriormente, voluntariamente y por una puerta de la cochera.
Cuestionado en torno a las demandas de los inconformes, el maestro Guillermo Ontiveros acusó a los manifestantes de estar buscando protagonismo y de estar impidiendo el trabajo del comité y del resto de empleados. Asimismo, sostuvo en entrevista para El Puntero que al contrario de lo que esgrimían los inconformes, sí se les había atendido y dado explicaciones a sus demandas, agregando que para dar una explicación a los medios requería estar ante los papeles para hablar con porcentajes y cifras concretas.
Sobre la exigencia de los manifestantes de que Ever Avitia acudiera a darles la cara y explicaciones sobre estos tres pendientes, Ontiveros se limitó a señalar que “debemos valorarlo”, apuntando que el secretario general estaba en una reunión con Gobierno del Estado.
Más tarde arribó una unidad de las Fuerzas Estatales con elementos del Ejército Mexicano a bordo, quienes se quedaron en la banqueta de enfrente siguiendo las evoluciones del conflicto, sin que en ningún momento tomaran parte más que para pedir a los trabajadores de las oficinas apartarse y dejar solo a los inconformes en la puerta.
Posteriormente, en un nuevo intento de acceder, el Comité mandó por delante a un grupo de secretarias para intentar acceder por la puerta de la cochera, si bien al llegar al lugar se encontraron con que seguían resguardadas por, en su mayoría, maestras mayores, que se negaron a dejarlas pasar y que si querían acceder era tan fácil como que Ever Avitia se presentara y los atendiera.
Tras este intento fallido, pero ya con las fuerzas de ambas partes dispersadas en los diferentes potenciales accesos y cuando parecía que volvía un momento de calma, a la fuerza, con empujones entre miembros del Comité, jalones de los maestros que resguardaban la puerta, a una de las cuales le machucaron un dedo y a otra le vertieron encima café, los dirigentes sindicales ingresaron por la cochera.
Las agredidas se marcharon a interponer en Previas en la Fiscalía Zona Centro la respectiva denuncia por las agresiones sufridas, mientras Guillermo Ontiveros y Gabriel Faudoa, cada quien por su lado, trataba de tranquilizar a diferentes grupos.
Lejos de llegar a un entendimiento, los ánimos siguieron calentándose y Ricardo García y Braulio Arturo Solís estuvieron incluso a punto de llegar a las manos.
Ontiveros negó que hubiera habido violencia y agresiones a las maestras, ante lo cual el profesor Nava le gritó en la cara que para él qué era violencia.  Asimismo, desde la Comisión Síndica Genuina les echaron en cara, literalmente cara a cara, que durante el supuesto “paro indefinido” jugaron con la base con el único propósito de negociar en lo oscurito la reactivación de dos integrantes del Comité que habían sido cesados por la Secretaría de Educación y Deporte por dejación de funciones.
Con el grueso del Comité Ejecutivo al interior, salvo entre otros el secretario general, Ever Avitia Estrada, que en ningún momento hizo acto de aparición para afrontar la situación y la demanda que personalmente parte de su base le hacía, la tensión empezó a bajar, si bien los inconformes no se retiraron de la protesta y siguieron teniendo tomadas las puertas principal y de la Casa del Maestro, advirtiendo que no cesarían hasta que Avitia en persona los atendiera.
Cabe reseñar que durante el conflicto, en horario laboral, hicieron acto de presencia algunos directores y maestros frente a grupo, así como más miembros del Comité que los 10 que tienen permiso de tiempo completo.
Con información y foto El Puntero

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