Por: Martha Anaya, columnista del Heraldo de México

La pesadilla de Esteban Moctezuma es que Elba Esther Gordillo vuelva a dirigir o a tomar el control el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

Hasta ahora, con Alfonso Cepeda como líder del sindicalismo magisterial oficial, el secretario de Educación ha logrado mantener al SNTE bajo control; pero si llegara la Maestra —con todo su poder y su activismo—, difícilmente podría imponérsele. Así que desde su trinchera, la gubernamental, harán lo posible para evitar que se postule. El nuevo reglamento que saldrá para el efecto, según han adelantado extraoficialmente, contempla, entre otros requisitos, el tener al día el pago de las cuotas sindicales.

Esto afectaría a la exlideresa —y a muchos otros que formaron parte de su equipo—, dado que cuando están en suspenso sus plazas desde hace casi seis años, sea porque los cambiaron o los dieron de baja, el descuento de las cuotas (que es automático) no se realiza. Pero más allá de las cuestiones legales que se están buscando para evitar que Elba Esther vuelva a dirigir el SNTE, hay quienes están tratando de convencerla de tomar otro camino: crear un nuevo sindicato magisterial. Su propio sindicato.

La propuesta para seguir ese nuevo camino parte de esta premisa: todo intento que hagan ella y su gente por regresar a dirigir el SNTE, será bloqueado.

Crear un nuevo sindicato, le comentan, le sería de gran ayuda dadas las circunstancias, porque si su gente es rechazada en las elecciones dentro del SNTE, o pierde en alguna entidad, o sección, bien podrían recuperar posiciones y a su gente, desde ese nuevo sindicato que estarían por crear. Y hacer un nuevo sindicato, con la enorme cantidad de afiliados que podrían tener de entrada, sería pan comido. En unas cuantas semanas lograrían el registro.

Es la idea, la propuesta.

Pero desde el lado de la Maestra tienen dudas al respecto. Ven más bien un espejismo, una manzana envenenada.

Para ellos, la idea de fondo del gobierno de López Obrador (en todas las áreas, no sólo con los maestros) es pulverizar los sindicatos. Tener muchos interlocutores.

La idea detrás de esa propuesta, consideran, es acabar con los sindicatos poderosos y los grandes intereses que representan, y cuyo poder político-electoral los obliga a negociar.

Están analizando qué hacer.

PD.- Una precisión: la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje será sustituida por el Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral. Reforma que deberá entrar en vigor el 14 de noviembre del 2020. Ésta resuelve algunas lagunas sobre representatividad y elecciones sindicales, pero aun así falta claridad sobre los procedimientos más elementales y operacionales de democracia, a decir de los especialistas.

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