En el país, el nivel de educación es bajo, del 15 al 30 por ciento de los ciudadanos tienen acceso a ésta, mientras que en Chile o Argentina es del 70 por ciento, una desventaja sobresaliente. Para cambiar esa diferencia, una de las opciones más viables es dirigir la educación hacia la tecnología, una herramienta que ha sido abandonada en los últimos años, pues aún no se han conocido al cien por ciento sus ventajas.

En Las TIC´s como parte de la reforma educativa en México (UNAM, 2017), el profesor de la Facultad de Derecho Miguel Ángel Morales Sandoval asegura que es indispensable que los maestros a nivel nacional se actualicen respecto al uso de estos nuevos medios de comunicación e información y que las escuelas, por su parte, cuenten con las herramientas y tecnologías suficientes para poder cumplir con las necesidades de los alumnos.

“Si queremos que nuestros estudiantes y las nuevas generaciones sigan siendo relevantes y competitivas en el mundo, debemos analizar con qué los vamos a introducir a la tecnología”, menciona Georgina López Guerra, fundadora y directora de Continuum, proveedor especializado de recursos de enseñanza para el mercado global de educación en línea.

“Para nosotros no es nada más llevar tecnología por llevar tecnología a las aulas, sino tener un impacto en la educación”, señala Jimena García, responsable de Google for Education en México.

De acuerdo con García, las herramientas tecnológicas que apoyan y se enfocan en el desarrollo educativo en el país buscan cuatro principios fundamentales: promover al aprendizaje personalizado, el colaborativo y diverso, y el autogestional; aspectos con los cuales la educación cambiaría por completo en el país.

Según datos registrados por Google de 2017 a 2018, alrededor del 35 por ciento de los mexicanos tiene acceso a nivel superior, mientras que el dos por ciento a posgrado, una tarea, dice Jimena, que debe solucionarse cuanto antes con apoyo de cada uno de los involucrados.

Rafael Rangel Sostmann, asesor especial del presidente de la Universidad Estatal de Arizona, Michael M. Crow, y exdirector del Tecnológico de Monterrey, distingue que una propuesta de trabajo para que en las escuelas se vean involucradas la tecnología, es permitirle a los maestros y profesores que de manera independiente dicten sus métodos de enseñanza.

“Yo veo a los maestros del sector público y me doy cuenta por qué hacen las cosas; les llega una instrucción para hacer exámenes a tal o cual hora y en sistemas de calidad lo primero es que la persona tenga la posibilidad de innovar, de ser independiente (…) Tenemos miedo a correr riesgos, a hacer cambios, a que nos critiquen o nos llamen la atención, y esa falta de capacidad es necesaria en nuestros sistema educativo”, dice Rangel Sostmann.

Los cursos en línea en México son un ejemplo claro de que la tecnología en la educación no ha impactado como se esperaba, pues a diferencia de países de América Latina, los mexicanos están poco interesados, de acuerdo con estadísticas emitidas por Google.

Según la empresa de búsqueda, menos del 10 por ciento de toda la población tiene interés en estudiar a través de Internet debido a diferentes motivos, como la falta de tiempo, el costo y la duración; la mayoría desearía que los cursos en línea duraran menos de un año y costaran entre 200 y tres mil pesos.

Luke Tate, vicepresidente y director ejecutivo de Opportunity Initiatives, comenta que los mexicanos deben tener una misión muy grande: aprender a vivir con tecnología; enseñando, como profesores, y aprendiendo, como estudiantes.

Con información cortesía de Reporte Índigo y foto especial

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here