La lucha por renovar al SNTE: una tragicomedia muy mexicana

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“Hace un par de días, en mi escuela, hubo elecciones para renovar la Delegación Sindical. Llegaron varios maestros de otras escuelas y, como es obvio, los ‘candidatos”, sin previo proselitismo ni ‘proyecto sindical’, presentaron sus planillas.

“La cara de mis compañeros, y mía, reflejaba incredulidad y una aparente sorpresa porque, aunque fuimos avisados un día antes de que se realizaría la renovación y que seríamos sede, jamás imaginamos que ‘ciertos’ compañeros, que han sido parte de la Sección Sindical por años, se estuvieran ‘candidateando’… Cuando se instaló la mesa de los debates se registraron dos planillas y, de nueva cuenta, otra aparente sorpresa, en éstas había registrados compañeros de mi escuela (y de otras) a lo que, en ningún momento se les consultó si deseaban formar parte de alguna planilla.

“Lógicamente, algunos de ellos rechazaron la invitación (en las dos planillas) y los ‘candidatos” no tuvieron de otra más que ‘rogarle’ a otro compañero (o compañeros) para que participara con ellos. En ese ‘inter’ solo murmullos se escuchaban en la sala, pero lo que estábamos ahí presentes, teníamos claro el tipo de compromisos que se hacían de unos hacia los otros, con el propósito de que éstos se integraran a alguna de esas planillas. Pasados algunos minutos, hora y media aproximadamente, se retornó a los ‘trabajos’ y, al menos el ganador, logró los votos requeridos.

“Hubo muchas abstenciones y, por esta razón, quien presidió la mesa nos ‘regañó’, alzándonos la voz muy ‘feo’, hasta que uno de mis compañeros le pidió un poco de respeto… Aún recuerdo que, una compañera, de otra escuela, a la que en mi vida había visto, se acercó para pedirme que yo fuera parte de su planilla; no, no me pidió, yo sentí que me rogaba porque, así me lo dijo, quería llegar a la ‘grande’…”, narra una maestra sobre lo que pasó en su centro de trabajo.

Lo anterior relata que la democracia está muy lejos del SNTE, pero esto no es nuevo; quienes hemos tenido la oportunidad de observar estos procesos, conocemos muy bien todo lo que ocurre cuando se emite una convocatoria para renovar una dirigencia sindical. Ciertamente, alguien me podrá decir que los tiempos han cambiado y que las circunstancias que viven los maestros y el SNTE son diferentes; sin embargo, también es cierto que las “prácticas” tan “institucionalizadas” que se observan en el relato, han sido un continuum que, por más que se diga lo contrario, no han cambiado. Dicho de otra forma: se cambia, en los estatutos o reglamentos, el papel, las letras, los colores, el diseño, etcétera, pero los “haceres sindicales”, de ninguna manera, son los de antaño; tienen la misma esencia.

Con información de Abelardo Carro en Educación Futura

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