Por: Mtro. Ricardo Aguilar Gordillo, coordinador regional de MXM

Aunque la propuesta Aprende en Casa de la SEP para garantizar el cumplimiento del ciclo escolar es loable, la realidad tecnológica que vivimos en México hace difícil pensar que la calidad del servicio educativo a distancia logre garantizar la cobertura educativa y la efectividad en el logro de los aprendizajes esperados de la curricular escolar.

La brecha tecnológica en nuestro país sigue siendo un tema pendiente, y si a esto le sumamos la falta de recursos básicos de comunicación como computadoras, televisores o radio en los hogares de las zonas más vulnerables, las posibilidades de que se garantice un aprendizaje de calidad en esta etapa de contingencia se torna complicado.

Las cifras así lo manifiestan.

De acuerdo con la última Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH), en México hay 18.3 millones de hogares que disponen de Internet mediante conexión fija o móvil, 52.9% del total nacional.

El análisis geográfico señala que el uso del internet es un fenómeno urbano, puesto que el 73.1% del total de la población urbana son usuarios de este servicio. Lo que contrasta con el 40.6% de la población conectada en zonas rurales.

Como observamos estas cifras representan un reto para que la educación virtual o a distancia tenga éxito en un país en donde no toda la población cuenta con un acceso real a la conectividad.

Para colmo de males, el papel protagónico que debería jugar un actor principalísimo en las tareas de acompañamiento técnico a las y los maestros como es el SNTE ha sido nulo.

Su participación en momentos cruciales del acontecer educativo ha quedado a la deriva como siempre, sin alternativas ni acciones claras de quienes hoy encabezan (es un decir) este gremio; donde prácticamente han optado por aplicar aquel clásico de “ni los veo ni los oigo”, lo mismo para con las autoridades, que para con el magisterio que dicen representar.

Al día de hoy, ante estos diferenciales e incertidumbres, urge plantearse con seriedad si resulta conveniente mantener la fecha del 17 de julio como meta para el cierre del ciclo escolar; de no ser posible, comenzar a reflexionar en una alternativa adecuada para enfrentar un posible alargamiento de los plazos.

Asimismo, es importante revisar alternativas de contenido radial y audiovisual, que permitan hacer llegar lecciones, ejercicios y repasos sin necesidad de que estos se transmitan y se procesen en vivo; y de igual forma, aplicaciones y procedimientos para evaluar a distancia. A falta de una infraestructura robusta, más ingenio y creatividad, pero proactiva.

Estemos atentos a la evolución de este tema y no descartemos opciones. Mientras la SEP hace lo posible por rescatar el ciclo escolar, y el SNTE permanece cruzado de brazos, nosotros los maestros que realmente nos preocupamos y ocupamos por el aprendizaje de nuestros alumnos y alumnas busquemos con responsabilidad y pertinencia lo mejor para ellos; por el presente y futuro de México.

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