En Zoquitlán, en la Sierra Negra de Puebla, la mayoría se dedica al campo. Ganan unos 80 pesos diarios, los cuales destinan a la comida, pago de servicios y, ahora, para recargas de datos en celulares con 50 pesos semanales, para que sus hijos puedan tomar clases en línea durante la pandemia del coronavirus. No llega el internet ni la señal de los canales de televisión de “Aprende en casa” de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

“No estamos bien. Los señores no tienen trabajo y nosotros no podemos. Las maestras mandan tareas por el celular, pero ahorita que no tenemos saldo no podemos mandarlas ni recibirlas. Tampoco imprimirlas. Antes no le ponía recarga en mi teléfono”, contó una madre de dos estudiantes vía telefónica. “Se está poniendo pues más difícil. Tengo que ver lo que vamos a comer”

Otra mamá de tres estudiantes de primaria y secundaria aseguró que están tomando de sus ahorros para gastar en recargas, en impresiones de tres o cinco pesos cada una y en otros materiales de educación. Aunque en el poblado donde el 97.9 por ciento vive en pobreza (Coneval, 2015) no ha llegado el virus invisible, les ha aumentado sus gastos.

“No hay inernet gratuito aquí, no nos dan despensa ni ningún apoyo”, dijo por llamada. “El esposo de una madre de familia trabaja en la Ciudad de México y ahorita los mandaron a descansar y ella está agarrando de sus guardaditos para recargar el celular y que su hijo mande evidencias de las tareas, aunque no le alcanza para ver los videos que mandan al grupo de whatsapp porque se acaban los datos”.

En la zona rural de México, solo el 47.7 por ciento de la población es usuaria de internet, muestra la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares 2019, y 43.6 por ciento de hogares no tiene internet con conexión fija. También se estima que en el área rural el porcentaje de usuarios de teléfonos móviles es de 58.9 por ciento, es decir, casi un 40 por ciento carece de esta tecnología.

El Ayuntamiento municipal de Zoquitlán cuenta con Internet satelital, pero para uso exclusivo. No hay público en la comunidad, escuelas ni biblioteca. Los cibercafés (una hora por 8 pesos), recargas de datos (50 pesos para una semana) y rentas de WiFi (50 pesos) están en el centro. Contrario a la indicación de quedarse en casa, algunos alumnos caminan dos horas para llegar ahí. Y aunque consigan los datos, la red está fatal. La mayoría es de Telcel y solo un bajo porcentaje de AT&T. Se tardan en enviar o descargar archivos o videos.

En medio de la Sierra Negra tampoco les llega la señal para ver los canales de televisión ni estaciones de radio de la SEP. “Solo tenemos acceso a cuatro canales de TV Azteca y son abiertos. Los canales que nos piden están en Sky, en Dish, en Megacable. Aquí no tenemos para comer, cómo vamos a pagar un servicio de televisión por cable o de Internet. Quedamos limitados. También buscamos la estación de radio y tampoco llega hasta aquí”, compartió.

El 15.9 por ciento de los hogares mexicanos, unos 5.7 millones, tiene solo televisión análoga, muestra la ENDUTIH 2019.

Desde casa, la madre pidió al Gobierno estatal y municipal un apoyo económico a los niños más vulnerables de comunidades rurales como la suya, porque, enfatizó, la educación es un derecho. Sabe que la pandemia seguirá durante más tiempo y también le preocupa las carencias y lejanía de los hospitales, “donde no conocen nuestra lengua [náhua]”. La salud también es un derecho, pero hay rezago en acceso a servicios médicos en un 7.6 por ciento.

Al sur del país, en Acatepec, Guerrero, en la comunidad de Yerba Santa, se ubica una escuela primaria a donde cada 15 días los docentes van a dejar cuadernillos y copias con actividades para que los padres de familia, con apoyo de las comisarías o comités, lleguen desde colonias lejanas y recojan el material y se lo lleven a sus hijos durante esta pandemia.

Con información cortesía SinEmbargo

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