La crisis sanitaria

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Por: Dr. Luis Ernesto Salomón Delgado, catedrático e investigador de la UdeG

La pandemia ha provocado una crisis sanitaria en el mundo con respuestas muy diversas en cada nación. Aunque es prematuro sacar conclusiones ahora, es posible adelantar que el huracán que sacude las estructuras hospitalarias provocará una ola de reformas profundas en la estructura de salud de muchos países. Entre otras cosas porque miles de personas vieron desvanecer su derecho a contar con atención médica de calidad como principio esencial del derecho a tener una vida saludable. La obligación del Estado de brindar un servicio sanitario eficiente ha quedado en entredicho en muchas partes del mundo.

El debate entre quienes privilegian la ciencia y los políticos se manifiesta sistemáticamente. El rigor científico indispensable en esta materia recibe presiones de empresas y gobiernos interesados en ganar dinero unos y popularidad otros. Una muestra de ello es la amenaza de la administración Trump, de retirar el financiamiento a la Organización Mundial de la Salud, y facilitar mecanismos para contar con una vacuna.

El diseño de las políticas públicas en materia de salud será materia de un debate que se alimentará del temor de nuevas olas de contagios y futuras epidemias. Hasta ahora la discusión ha puesto la atención en los científicos, que son en realidad quienes tienen la mejor información para que las decisiones que se tomen tengan solidez y den resultados. Pero al mismo tiempo los actores políticos se han visto envueltos en un torbellino que les arrebató el mando de las agendas de la información, sembró el miedo en la población y produjo la mayor contracción económica en varias generaciones, y han tomado posiciones frente al manejo de la pandemia.

Una consecuencia positiva de este proceso debe ser la decisión urgente de invertir muchos más recursos para mejorar la formación de médicos y científicos, como para construir y mejorar la infraestructura de salud. En Europa se voltea a ver la experiencia exitosa de Alemania y los resultados en Francia, Reino Unido, Italia y España, el debate está sobre la misma mesa en que se deciden las políticas de estímulos a la economía, pero la diferencia está en la forma como se escucha a la ciencia médica. En los Estados Unidos el debate sobre la reforma al sistema de salud ha cobrado mayor relevancia y seguramente será materia de la campaña electoral en marcha. Los sistemas sanitarios en las naciones asiáticas también están en un proceso de mejora desde hace años, de forma que naciones como Corea, Japón, Singapur y por supuesto China han multiplicado los recursos invertidos en la construcción de mecanismos que generan mayor acceso a los servicios para la población.

En México es necesario rediseñar el sistema de salud, tomando en cuenta la voz de la ciencia, de los médicos y de los técnicos para construir instituciones sólidas con visión de largo plazo, mucho más allá de criterios políticos. La experiencia de las instituciones púbicas como el IMSS es de gran valor, como también la participación de las Universidades y los hospitales privados. Poner sobre la mesa una reestructuración del sistema de salud como una política del Estado Mexicano debe ser una consecuencia necesaria, una vez que pase la emergencia. Prepararnos para enfrentar crisis sanitarias de gran calado como la que vivimos se convierte en una prioridad de cara al futuro, porque está nos será la única vez que una pandemia se extienda por el mundo.

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