Maestros por México A.C. Jalisco

 

 

A las autoridades federales y del Estado de Jalisco

A los Maestros y maestras:

Las escuelas en México suspendieron actividades para evitar riesgos de contagios del Covid-19. Los riesgos aún existen y los expertos afirman que se mantendrá durante algún tiempo hasta que se encuentre una vacuna o pruebas de inmunidad que demuestren que las personas ya han generado anticuerpos contra el virus que la produce.

La respuesta a la emergencia sanitaria es conducida por mandato Constitucional por el Consejo General de Salubridad, que ha establecido las medidas para prevenir contagios, entre ellas la suspensión de las actividades escolares.

Las autoridades educativas de Jalisco han dispuesto, mediante un oficio que:

“El personal directivo de las escuelas de educación Básica, Media Superior y Superior para la formación docente, a cargo del Gobierno del Estado de Jalisco, organizará roles de trabajo con la estructura docente, administrativa y de apoyo, para que a partir del próximo 18 de mayo, con el personal mínimo necesario, y privilegiando el trabajo a distancia, se atiendan las actividades presenciales, esenciales en su centro de trabajo, para garantizar la conservación de los inmuebles escolares y llevar a cabo las actividades administrativas y académicas necesarias para el cierre del ciclo escolar.

Con la finalidad de definir los aspectos que deberán ser considerados por los docentes, previo a que registren sus valoraciones del tercer periodo del presente ciclo escolar en la Boleta de Evaluación, el próximo 5 de junio, se reunirá de forma presencial o virtual, la Comunidad de Aprendizaje para la Vida, de cada escuela”…

Por lo que esta disposición coloca a los maestros en un riesgo de contacto en un momento crucial de la expansión de contagios del Covid-19. Ordenar que se establezcan guardias en las escuelas para que atiendan a padres de familia y alumnos es un despropósito. En primer lugar porque contraviene las disposiciones de las autoridades federales, pero sobre todo porque exige a los trabajadores de la educación que se presenten en sus centros de trabajo, lo que supone un riesgo en el transporte público, que se establezcan guardias, cuando el ciclo escolar se imparte en línea. Colocando al personal de intendencia, a las secretarias, y los docentes en una situación de riesgo innecesario.

Es entendible que ante la ola de robos a los planteles se pretenda establecer un sistema de vigilancia, pero no debe hacerse poniendo el riesgo a los trabajadores de la educación, sino entenderse como un problema de inseguridad pública.

Ante esta circunstancia cabe preguntarse ¿Qué se necesita para que el regreso a las escuelas esté listo en términos de seguridad sanitaria para las comunidades? Y la respuesta es clara:

En primer lugar tener suficiente información respecto de la situación en que se encuentra cada comunidad escolar en la dispersión de la Covid-19, y de los riesgos de contagios. Es claro que si en un municipio o comunidad no hay casos registrados no significa que nos los pueda haber, por lo que la generalización de las medidas puede ser un riesgo. Cualquier consideración sobre la vuelta a clases debe tomar en cuenta la vulnerabilidad que enfrentan las comunidades, los municipios y las entidades. Las diferencias entre las escuelas urbanas es enorme y aun mayor lo es la brecha con las escuelas rurales. Para no mencionar la enorme diferencia que significan las condiciones de los niños en educación inicial o preescolar respecto de los de secundaria o preparatoria. Además la pandemia ha impactado en distinta forma a las ciudades y los riesgos de rebrotes es permanentes y según los especialistas puede crecer en el otoño y el invierno considerando los cambios climáticos.

Las decisiones de regresar a las escuelas requieren de una amplia participación de las comunidades para lograr que los procesos sean armónicos, graduales y generen la confianza de las familias en un entorno tan incierto como el que vivimos.

El plan de regreso a clases debe ser elaborado en cada caso tomando en cuenta las circunstancias de las comunidades. Pretender establecer una regla general, con una fecha de regreso en el 18 de mayo para realizar guardias es una medida que causa más daño que beneficio.

En primer lugar porque los padres de familia y los maestros tienen temor fundado de contraer la enfermedad, como la mayoría de la población y puede que no estén dispuestos a ponerse en riesgo, hasta contar con evidencias de control del contagio.

Las pruebas individuales para saber si la persona ya ha entrado en contacto con el virus es la forma fiable conforme a la ciencia, para dar tranquilidad a la hora de volver al trabajo.

Las evidencias de los procesos de vuelta al trabajo docente en otras latitudes demuestran ejercicios de enorme profundidad en estudios y pruebas como en el caso de China o Corea del Sur, y de decisiones de postergar el regreso hasta el otoño como en muchas partes de los Estados Unidos o Europa.

Las escuelas requieren para abrir, un sistema control de distanciamiento entre alumnos y maestros, el control de temperatura cotidiano y el ejercicio realmente efectivo de medidas de higiene y desinfección no solo en las instalaciones escolares, sino la promoción para que se hagan en los hogares de los niños y jóvenes. Y al mismo tiempo identificar a las personas que puedan estar en mayor riesgo ahora y en los próximos meses como las personas mayores, personas con capacidades diferentes y enfermos crónicos o personas en tratamientos de coyuntura. Y para cada caso habrá que tomar medidas específicas.

Podemos contar con que no habrá una vacuna disponible masivamente en México en este año y que las pruebas, si estuvieran, requerirían de un esfuerzo enorme para aplicarse, por lo que parece aconsejable el proceder gradualmente y siempre tomando en cuenta la visión y experiencia de los maestros, que ahora están abocados a convertirse en los líderes de la transformación de las escuelas en espacios seguros para la salud de los menores.

Para un regreso seguro y eficiente a las escuelas en primer lugar debe tomarse en cuenta la opinión de los maestros, y no solamente de los funcionarios o representantes gremiales. Decisiones como esta se toman mejor consultando con aquellos que están más cerca del problema, incluyendo los líderes escolares, los funcionarios de salud y los líderes de la comunidad.

Segundo, las escuelas deben ser capaces de satisfacer las necesidades continuas de todos los estudiantes, incluyendo las necesidades únicas de los estudiantes de bajos ingresos, los estudiantes con discapacidades y los estudiantes que viajan largas distancias para asistir a las aulas.

En tercer lugar, deben aplicarse eficientemente las estrategias de enseñanza a distancia. Los ejercicios recientes muestran las enormes dificultades en la implementación de la enseñanza en plataformas digitales en amplias regiones y comunidades en donde solo algunos pueden y quieren incorporarse.

En cuarto lugar, dado que el cierre de escuelas se desencadena por medidas gubernamentales y que no se puede esperar razonablemente que los sistemas escolares planifiquen para la situación actual, los funcionarios estatales y federales tienen la responsabilidad de proporcionar los recursos que las escuelas necesitan para ayudar a cubrir los costos adicionales de funcionamiento durante un cierre o de acuerdo con la orientación de la salud pública.

Las escuelas solo pueden reabrir sus puertas en un proceso gradual de vuelta a la actividad que sea respaldada por las comunidades y las autoridades al mismo tiempo. Pretender imponer una solución es contraproducente y significar la violación de derechos fundamentales de los niños, los padres y los maestros.

Los especialistas en Europa y Estados Unidos han establecido un proceso en etapas que consideran la reducción sostenida de los casos, la capacidad de los hospitales para tratar con seguridad a todos los pacientes, la realización de pruebas generalizadas y la vigilancia activa de los casos y contactos confirmados. Al mismo tiempo proponen medidas para reactivar el distanciamiento entre personas más estricto en caso de ser necesario. La apertura de las escuelas en este proceso está previsto en una segunda etapa de apertura, cuando las tendencias de la transmisión muestren una tendencia a la baja sostenida por varias semanas y cuando los trabajadores de la salud puedan diagnosticar y tratar de forma segura y adecuada los casos de Covid-19 en todas las comunidades que volverán a las escuelas.

La experiencia en las naciones que ya han reiniciado las actividades escolares muestra la necesidad de extender la distancia entre mesa bancos, reducir el número de niños por grupo, ajustar los horarios de clase, tomar la temperatura a todos al inicio y final de la jornada, cambiar los sistemas de transporte escolar, determinar horarios de inicio de la jornada escalonados y reestructurar los horarios de recreo y actividades deportivas. Todo eso además de la desinfección cotidiana de los espacios con medidas de higiene estrictas y la exigencia a los niños de presentarse debidamente aseados. El continuar aprovechando las herramientas digitales es indispensable de cara a posibles rebrotes en el futuro.

La coyuntura que vivimos abre la oportunidad para dar un paso adelante en la organización escolar en México. Es una ocasión propicia para dejar de lado los acuerdos entre las autoridades federales y los supuestos representantes sindicales, y abrir un diálogo que permita escuchar de forma auténtica a los maestros en cada región.

Maestros por México A.C. en sus capítulos del Estado de Jalisco considera que el regreso a las aulas puede y debe ser una oportunidad para avanzar en dar mayor peso a la auténtica voz de los profesores frente a grupo ante las condiciones de dificultad que vivimos. Por eso propone un regreso gradual, seguro y ordenado a las escuelas públicas y privadas en México, y manifiesta lo siguiente:

  1. Dejar sin efecto el oficio emitido el 12 de mayo pasado por el Secretario de Educación, en que se convoca a reuniones a los trabajadores de la educación.
  2. Que solamente se autorice el regreso de los niños y los maestros a las escuelas cuando existan condiciones de seguridad sanitaria y confianza en las comunidades.
  3. Que se realicen pruebas de anticuerpos a todos los niños y profesores que muestren que están en condiciones para volver a clases.
  4. Que la fecha del regreso a las escuelas se acuerde, no solamente escuchando a las autoridades sanitarias y educativas, sino con la participación activa de los profesores y los padres de familia en cada región y centro escolar.
  5. Que se establezcan mecanismos urgentes, antes del regreso a clases, para dotar a las escuelas de los elementos necesarios para implementar las medidas de distanciamiento entre personas, la desinfección cotidiana, la construcción y mantenimiento de baños de calidad y los recursos para operar con las plataformas digitales necesarias.

Por una educación de excelencia y por la defensa de los derechos de los maestros.

Mtro. Tomás Vázquez Vigil

Coordinador Nacional de Maestros por México

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