Un día en marzo, les dijeron que no verían más a sus estudiantes en la escuela porque llegó el virus. Poco después, desde la Secretaría de Educación Pública (SEP) les pidieron convertirse de la noche a la mañana en expertos en Google, Zoom, Facetime y cualquier herramienta de teleconferencia a la mano para dar clases a distancia y como pudieron, lo hicieron.

Día a día, por todo el país miles de estudiantes prenden sus pantallas, televisores y computadoras para ver a un hombre y una mujer hacer su mejor esfuerzo por tratar de mantener en movimiento el sistema educativo nacional en medio de la crisis del covid-19. Como nunca en la historia, los maestros mexicanos enfrentan un reto para el que no existen antecedentes ni manuales de operación.

Hoy, llegan a la antesala del Día del Maestro (15 de mayo) en la incertidumbre: ¿Cómo enseñar a una generación de estudiantes a distancia, con acceso tecnológico desigual, en un país en el que el internet a veces no funciona? ¿Y cómo podrán volver a la normalidad, sin poner en riesgo su salud?

Esas son preguntas que miles de profesores como Jorge Manuel, Noel, Aleida, Claudia, Norma y Jesús tienen que plantearse todos los días. Convocados por MILENIO, docentes de diversos estados del país relatan los retos que enfrentan para cumplir con su labor vía remota y el temor a volver a las aulas. Sus testimonios son una ventana al experimento educativo al que nos orilló el coronavirus.

Jorge Manuel Miramontes, docente de primaria, Tepic, Nayarit -dijo: “Sabemos que si bien las autoridades están haciendo su parte pero existe falta de apoyo por parte del gobierno para la capacitación de docentes ya que muchos están dispuestos a manejar únicamente el pintarrón con marcadores y no a manejar lo que son las plataformas ni el sistema de cómputo.

“Además, es difícil la adquisición de equipo electrónico para el maestro quien vive al día con su salario y no le alcanza para comprar lo último de la tecnología, pero al final de todo esto la evaluación que realice el Gobierno nos va a ayudar a determinar si se está realizando lo correcto”.

Noel Bautista Román, docente de primaria en la localidad de Huajintepec, municipio Ometepec, Guerrero, Región Costa Chica comentó: “En esta comunidad semi urbana contamos con señal de telefonía móvil y televisión, aunque no todos los alumnos tienen estas herramientas tecnológicas, lo que hace difícil seguir la enseñanza con ellos. Hoy vemos que el maestro es insustituible: he recogido los comentarios de los padres de familia que dicen que es muy difícil al estar al pendiente de las tareas escolares y de las labores del hogar, pero sobre todo la tutoría con sus hijos, pues no tienen los conocimientos para apoyarlos en los contenidos que implican mayor esfuerzo”.

Claudia Teresa López, docente de secundaria, Sabinas, Coahuila, estableció: “La pandemia nos puso a prueba, porque no estaba acostumbrada a usar la tecnología como una herramienta de trabajo. De mis 155 estudiantes he estado trabajando a la distancia con 93. La enseñanza a la distancia requiere de la colaboración de todos, padres de familia y estudiantes, pero sobre todo que cuenten con los recursos como un dispositivo móvil para recibir tareas y que haya el apoyo en su familia para estar pendientes de tareas. Me gustaría regresar a clases primero con la plena certeza de la salud y guardando las medidas de seguridad y de higiene”.

Norma Añorve, maestra de educación especial, Temixco, Morelos, coemntó “El principal reto es tener las herramientas tecnológicas básicas como es una computadora, un paquete de internet, un celular y además también lo necesitan los padres de mis alumnos. Si no, no hay manera de comunicarnos. Creo que además de la parte pedagógica también hay que trabajar la parte emocional, saber qué siente, que está viviendo, cómo está viviendo. Si bien no he estado con mis estudiantes físicamente, sí virtualmente. No he descuidado ni un solo día el que ellos sigan avanzado”.

Jesús Cardiel, docente de primaria, Ciudad de México agregó: “El reto es el alcance que se puede tener para acceder a la información, la voluntad de los padres para que los estudiantes puedan tener una retroalimentación. La educación a distancia supone una retroalimentación, algo que no se está teniendo. Creo que no está llegando a un aprendizaje significativo, solo estamos mandando contenidos. Lo que se necesita es focalizarnos en los aprendizajes esperados, que cada maestro hiciera un mapeo con los aprendizajes esperados.

Jaime Calderón, docente secundaria, Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, región serrana de sierra Tarahumara, expresó: “Los padres no son maestros, las familias se ven enfrentadas a muy diversas circunstancias de entorno, cultura y trabajo, lo que dificulta apoyar hasta tres estudiantes en casa. Los alumnos nos comentan que es estresante realizar las tareas de hasta nueve asignaturas y para los maestros también revisar evidencias es largo y laborioso.

Con información y fotos de Grupo Milenio

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