Por: Dr. Luis Ernesto Salomón Delgado, catedrático e investigador de la UdeG

Es simbólico que el triunfo electoral lo anuncie la Prensa Asociada, una organización civil y no una autoridad. La confianza en las instituciones es la substancia más preciada del estado de derecho. Quizá por eso el senador Mitt Romney afirmó que “El presidente (Trump) tiene el derecho de reclamar por recuentos, de pedir una investigación o alegar irregularidades en la votación cuando exista la evidencia y agotar todos los recursos legales, conforme a nuestro proceso electoral, él se equivoca al decir que la elección fue amañada, corrompida y robada, porque eso daña la causa de la libertad, aquí y alrededor del mundo y debilita las instituciones que están en la base de la República y enciende temerariamente pasiones destructivas y peligrosas.” El proceso electoral tiene como límite el respeto a la legalidad y con ella a la voluntad democrática en una nación profundamente dividida por esos sentimientos destructivos a los que se refiere el senador Romney.

La presidencia de Trump ha sido quizá el periodo en el que más se ha atentado contra la vigencia del estado de derecho en los Estados Unidos a partir de construir una narrativa que muchas veces sustentada en falsedades asumidas como verdades. El adueñarse de la iniciativa para comunicar y establecer una agenda épica con enemigos a quienes hay que destruir es un camino peligroso para la libertad. Y la reacción de la mayoría de los estadounidenses al respaldar a Joe Biden responde a la intuición del peligro de transitar por los caminos impredecibles que dejan de lado a la ciencia y a la sensatez en aras del control del poder.

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here